Diario El Norte

Bitácoras Urbanas

Usos, abusos y extrañas derivaciones de ciertos productos de la modernidad

08 Noviembre 2015 (23:39)

Facebook Twitter Compartir en Whatsapp

Usos, abusos y extrañas derivaciones  de ciertos productos de la modernidad
Foto 1/1    La famosa “rotuladora” sylvapen de los 7.

La rotuladora “Sylvapen” y sus cintas que eran utilizadas hasta para señalar personas, el papel autoadhesivo “Contact” y sus derivaciones artísticas o la masilla epoxi “Parsecs” que se utiliza para crear ese universo de duendes y deidades se quedan cortos ante el curso de manualidades “Plavinil” que se dictaba en nuestra ciudad en 1972

Hay cosas que nacen para determinados fines, pero encuentran rápidamente en los usuarios otras prestaciones que incluso generan actividades que posiblemente no se habían ni imaginado.

Por ejemplo cuando salió el “contact”, ese revestimiento de papel plastificado autoadhesivo que fue pensado para determinados usos, rápidamente fue ganando otras utilizadas vinculadas con las tareas decorativas que ampliaron el universo imaginado. Lo mismo ocurrió cuando salió la “rotuladora” Sylvapen, un dispositivo (hoy imposible de entender para muchas personas) que era una especie de máquina de escribir en miniatura y permitía escribir palabras en una cinta (que tenía un fuerte y agradable olor) y venía en diferentes colores tales como negro, rojo, verde, quedando en ella las letras marcadas en blanco. Esta cinta se cortaba  y se podía pegar en cajas, tableros, y hasta frentes señalando números, apellido o definiendo usos y lugares. Esta rotuladora, que nació con esta finalidad se utilizó luego hasta en educación.

Otro producto que nació con un determinado uso y fue descubierto para otros es la masilla epoxi “Parsecs” que es muy utilizada por los artesanos para hacer duendes y otras deidades siempre presentes en las ferias de artesanos de todas las ciudades del país, incluso se ha firmado un “club” de usuarios de Parsecs, estimulado lógicamente por la firma que lo fabrica.

Pero si todo esto es una realidad, y en algunos casos en plena vigencia, ya no lo es tanto y a más de uno le despertará una sonrisa recordar los cursos de manualidades en telas plásticas “plavinil” que se dictaban en nuestra ciudad en 1972 y en los cuales hasta se entregaban certificados.

 

Manualidades

Las telas “plavinil” son básicamente de PVC impresas y laminadas con cristal, es una línea más liviana que el Hule y brinda una amplia gama de configuraciones que se adaptan a cada necesidad. La línea de Estampados se compone de Standard, Brillante, Doble Faz y Doble Faz liviano. Se utilizan para confeccionar cortinas para ducha, delantales, fundas, manteles, cambiadores, cubre cochecitos de bebé y confecciones en general.

En noviembre de 1972 constituían una “novedad” y con el auspicio del INTA en la Biblioteca Rafael de Aguiar se dictaba un curso de manualidades en telas plavinil para fabricación de carteras y juguetes.

La profesora era Noelia Giuntoli con la presencia de la asesora del INTA, por entonces Rosalía González.

Durante el acto de entrega de diplomas hablaba una de las alumnas, la señora Nélida S. de Biegler quien destacaba los momentos vividos y por haber “colmado estas anisas de saber  y ser un poco artistas en la confección de cosas útiles  y bellas que se pueden realizar con Plavinil.

Habían hecho el curso y obtuvieron sus diplomas: Marta Suárez, María Cristina Romero, Silvia Neustadt, Edelma Rebuffo, Lucía Tielli, Rosa Traico, Nélida Biegler, María Salinas, Gladys de Rigi, María Lucich de García, Rosa Bado, Luisa de Cabeza, María de Paleo, Pierina Tribuiani, Velia Chervo, Nilda Carignano, María Inés Zuelgaray, Josefa Virgillito, y Viola Gamez,

Ese mismo día quedó habilitada una muestra en la que las diplomadas exhibieron sus realizaciones: juegos de baños, juguetes, bolsos, carteras, adornos,  que “en nada se diferenciaban de los que se exhiben y venden en las casas comerciales”.-