Diario El Norte

La otra tapa

Sociedad: la importancia de las plazas

04 Abril 2013 (07:00)

En medio de la urbanización constante de la sociedad moderna, encontrar un buen espacio verde para salir de las ocupaciones cotidianas, respirar y calmar el ajetreo laboral resulta indispensable para toda persona. Cuidar, multiplicar y revalorizar las plazas de nuestra ciudad no es una responsabilidad de unos pocos sino de todos nosotros.

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Sociedad: la importancia de las plazas
Foto 1/1    La plaza: ese lugar de tranquilidad, alegría y esparcimiento que no queremos perder.

 

Si pensamos en las sociedades actuales, donde cada vez son más los sectores urbanizados, donde crecen y se multiplican las edificaciones verticales en tan sólo unos metros de manzana, y vemos que gradualmente somos más personas juntas en un mismo lugar, a lo que también se le suma la gran cantidad de automóviles y diferentes medios de transporte que “llenan” nuestra visual de modo cotidiano y –quizás- sin darnos cuenta; se hace necesario y diría urgente darle a las plazas el valor que realmente tienen.

Un valor que se puede diferenciar en distintos tipos: valor físico, por el lugar central que aportan a la comunidad de despeje, oxigenación de nuestro cuerpo y nuestra mente con su vegetación, de recreación de niños y adultos con sus juegos y mesas para sentarse a disfrutar con amigos; pero también un valor simbólico, por lo que representa para la conformación misma de las ciudades que son casi impensables sin esas plazas, por lo que significa para nosotros contar con esos espacios verdes, esos que nos ayudan a reconectarnos con la parte de la vida que a veces tenemos olvidada entre tanto cemento, esa parte del reino vegetal y animal que nos alimenta el alma en cada minuto pero que, a veces, nos resulta difícil percibir conscientemente. Y un inmenso valor social, por cuanto las plazas conforman un espacio de reunión, de generación de lazos entre seres humanos de distintas generaciones y costumbres, un lugar de comunión de culturas y costumbres que valen la pena compartir.

Es por ello que las plazas se pueden pensar como un espacio público no estático, ya que pese a que –salvo por alguna reforma o mejora planificada- su estructura se mantiene estable con el tiempo, su esencia cambia y se renueva permanentemente con la gente que hace uso de ella, que la visita, que le da un clima diferente cada día.

Así, niños, adolescentes y adultos, hombres y mujeres que deciden ir a la plaza, hacen uso de los beneficios que ella les brinda pero también son los que aportan con su estar a la revalidación de esos espacios, bregando para que la urbanización moderna no los avasalle.


Cuidar lo nuestro

De ahí la importancia de preservar los espacios públicos de nuestras ciudades y revalorizarlos, espacios que muchas veces han quedado olvidados, sin atención y sin utilización alguna. Lo que implica primero contar con terrenos destinados a plazas tanto en el centro como en los barrios (que en la mayoría de los casos ya existen), pero luego ofrecer un mantenimiento de su vegetación, su infraestructura, su iluminación, para acondicionar el lugar a fin de que pueda reinstalarse en las actividades de los ciudadanos.

Responsabilidad que no sólo es de las autoridades de las ciudades sino de la comunidad toda, que debe ahondar esfuerzos para que se respete la esencia de las plazas para actividades lúdicas, deportivas y recreativas, y no para arrojar basura o delinquir.

Si entre todos defendemos las plazas haciendo uso de ellas, seguramente seguirán formando parte de nuestras vidas gratificándonos silenciosamente. De lo contrario, quedando en el olvido es más dificultoso que alguien repare en ellas.

 

CRECIMIENTO

La plaza y los niños


Navegando por Internet dimos con una interesante columna llamada “Plazas, gran panorama para los niños” (Guioteca.com), que reivindica la importancia que puede tener una simple plaza o parque para un niño, por más que uno a veces no lo note.

El artículo recopila la información de distintos psicólogos y terapeutas en donde atribuyen un sinfín de beneficios para los niños el ir a jugar a la plaza.

“La plaza es el lugar de encuentro donde los pequeños dan muestras de gran generosidad. Aprenden a compartir sus juguetes. A pedir a un par lo que quieren. A exigir su derecho al turno. A desafiar sus debilidades. A insistir una y otra vez hasta que logran subir sin ayuda los peldaños de una escalera. A desarrollar musculatura cuando se aferran a simples barrotes. A disfrutar la arena sin complejos. Incluso a desarrollar defensas frente al inmanejable contacto con bichos raros”, indica el texto.

Resalta, además, que el hecho de tener una plaza habilitada permite también que la gente pueda salir y compartir dignamente de un espacio común con sus vecinos y es una posibilidad de reivindicación social.